Años 50 Pasquale Bruni se acerca desde muy joven al mundo de la joyería en los laboratorios artesanales de la ciudad de Valenza, punto principal de la alta joyería italiana. Fascinado desde un principio por este arte, trabaja junto a los mejores maestros orfebres y joyeros, auténticos artistas de la alhaja, cuyas creaciones son solicitadas por numerosas divas, tanto italianas como extranjeras. En poco tiempo se apodera de las técnicas y los secretos de la fabricación artesanal, sentando las bases de lo que se convertirá en uno de los pilares fundamentales de la firma: una cuidadosa atención por los detalles.

1976 Marca el comienzo de su aventura empresarial, que lo llevará a convertirse en una marca internacional caracterizada por una creatividad y artesanía exclusivas.

1987 Pasquale Bruni gana el primer premio del «Concorso idea gioiello», en la categoría de experimentación. En el jurado, además de exponentes destacados del fashion system, el gran escultor italiano Pomodoro.

1987-1997 El estilo único de las joyas de Pasquale Bruni, caracterizado por un diseño vanguardista, detalles refinados y alto valor artístico, sobresale en el mercado internacional.

2001 Eugenia Bruni, hija de Pasquale, se convierte en directora creativa de la firma. En la actualidad, da vida a unas joyas capaces de crear una fuerte identidad con la mujer que las lleva, rebosantes de significados y ecos de diferentes culturas.

2002 – 2015 Se lanzan las colecciones Ghirlanda (2002), Sissi (2007), Bon Ton (2008), Mandala (2011) – que obtiene el premio Andrea Palladio International Jewellery Awards 2013- y Giardini Segreti (2015). Estas colecciones hoy se consideran auténticas iconic collections de la firma.

En la actualidad, la marca Pasquale Bruni representa una de las pocas marcas de joyería aún independientes, con producción íntegramente italiana. La marca está asentada en todo el mundo, y sus creaciones son sinónimo de artesanía, inconfundible gusto italiano, estilo y creatividad.