“Yo quería ser arquitecto. Como modisto, estoy obligado a seguir las leyes, los principios de la arquitectura”. Las palabras de Monsieur Dior resuenan todavía en los talleres de creación de relojería y son las que han dado origen a la silueta estructurada de Dior VIII: fina y redondeada, dotada de una pulsera compuesta por pequeñas pirámides en cerámica. Gráfico, elegante y atemporal, Dior VIII recuerda el emblemático traje de sastre “Bar”. Modelos de día, algunos con una esfera engastada con un cordoncillo de piedras preciosas, modelos de cóctel con el bisel decorado de piedras de colores de talla baguette y modelos de noche del calibre “Dior Inversé”, cuya masa evoca los valses de un vestido de baile. Dior VIII se afirma como el reflejo de un vestuario de alta costura.