La Aventura comenzó con René Bannwart, que, armado con un fuerte espíritu empresarial y la experiencia en manufactura de relojes adquirida con los relojeros más prestigiosos, fundó su propia marca y creó CORUM en 1955 con su tío Gaston Ries.

A René Bannwart le fascinaba especialmente la palabra “quorum”, que significa el mínimo número de personas presentes necesarias para llevar a cabo debates y tomar decisiones válidas, y decidió simplificarla y convertirla  en CORUM.

Desde el momento de su creación en 1955, en  La Chaux-de-Fonds, CORUM se mostró determinada a posicionarse al frente de la industria de relojería suiza.

El emblema, una llave apuntando hacia el cielo, es el símbolo del misterio que se debe desentrañar, del enigma por resolver, de nuevos territorios por explorar, de la innovación. También alude al ingenio, la tenacidad y la audacia necesarios para lograr el control total del tiempo.

En 1956 aparecieron en el mercado los primeros relojes CORUM y la marca lanzó una auténtica cascada de nuevas ideas, logrando un gran éxito. Incluso fue considerada por la competencia como una de las marcas más creativas de la industria. En 1966, Jean-René Bannwart, el hijo del padre fundador, se unió a la empresa relojera. Junto con su padre, creo los modelos que se convirtieron en emblemas de la marca Corum, especialmente, el modelo Admiral’s Cup.